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El Soldado Desconocido

E ran mediados de los años 70, tendría a la sazón entre 10 y 11 años de edad. Una vez más, mi papá realizaba uno de esos viajes maravillosos para llevarnos a conocer algún lugar de nuestra Venezuela. Como siempre el viaje comenzaba “con la fresca”, de madrugada y buscando a mi Abuela Carmen y a mi Abuelo Poleo, el que “ siempre tenía sus zapatos listos a un lado de la cama ”. Nos embutíamos los 7, literalmente hablando, dentro del escarabajo Volkswagen modelo 66, y agarrábamos carretera. ¡Imagínense!, viajando sin celulares ni cajeros automáticos. ¡Ah! Y con radio AM. En menos de lo que canta un gallo tartamudo, llegamos al Campo de Carabobo, ubicado a unos 30 kilómetros al Suroeste de Valencia Estado Carabobo. Debo reconocer que aún a mi edad actual, lo recuerdo imponente, un calor húmedo casi insoportable, cargado del penetrante olor proveniente de la alfombra de mangos caídos de los incontables árboles que rodean al campo. Nos recibía una ancha avenida la cual e...

“Nosotros” la Nueva Clase

E ntrarle al amanecer sin radio en el auto se puede convertir en toda una desventura en horas pico, en el metabolismo cotidiano, la información es clave para prevenir o simplemente aceptar la crueldad del destino, al quedar atascado en” la cola”. Además, la entretenida “chachara” entre los locutores con el público madrugador se convierte en una suerte de comunidad mañanera, amenizando con música los reportes del tráfico, noticias, solicitud de canciones, felicitaciones a los cumpleañeros, reclamos de las comunidades, críticas, reclamos de las comunidades, saludos, reclamos de las comunidades…  En realidad, la vía se acorta dejando en el camino a los duendes malignos que se te pegan a la oreja apenas despiertas, cargándote de angustias y preocupaciones. Sin embargo, hay momentos en los cuales provoca colocar un CD y despegarte de la decadencia, la cual al parecer, se va multiplicando a diario en nuestra patria Venezuela. Son esos momentos en los cuales puedes percib...

La Culpa es del Pato

N o les voy a mentir. Uno de los personajes que más me causaban antipatía en mi niñez, venía ni más ni menos que de la fantástica imaginación de Walt Disney, el histérico pato Donald. ¡Para nada me parecía divertido! El bendito personaje era gritón, malhumorado, pendenciero, flojo, un “enchufado” el cual vivía de su tío y que criaba tres criaturas de dudosa procedencia. Era irresponsable, violento y exigía el respeto que jamás daba. Obviamente, El ratón Mickey se veía enorme al lado del nefasto personaje. Claro que el Pato llamaba la atención, este tipo de personajes son como las malas noticias, se hacen notar, llaman la atención y su bulla parece tragarse las buenas noticias o a los buenos personajes cual Hoyo Negro Interestelar.  Es impresionante, pero este tipo de personaje pareciera siempre estar muy de moda, en especial en los últimos tiempos. El mundo se nos está llenando de Donalds, muchos llegan a ser grandes gerentes, políticos, personajes d...

La “Almargura” de la Cabra

U na de esas películas que, aunque viejas, me dejan pegado al televisor cada vez que me las encuentro, es “ Escape de NY ”. La película, del año 1981, se sitúa en un hipotético 1997, en el cual, Nueva York se convirtió en una megaprisión en la que son abandonados los criminales de todos los Estados Unidos. Simplemente, le hicieron un muro alrededor, y quien no quiso salir, quedó a merced de una sociedad fundamentada en la barbarie, en mano de “ Pranes ” gringos. El personaje principal, un antihéroe llamado Snake Plissken, interpretado por Kurt Russel, apoyado por un gran director y un buen guion crítico y futurista, convirtió al film en todo un éxito de taquilla. En 1996, el afamado director Jhon Carpenter, vuelve a reunirse con Russel y filmaron una secuela, “ Escape de L.A ” , casi una copia de la anterior, pero ahora, la acción se muda a la ciudad de Los Ángeles, California, la cual se convirtió en otra prisión después de que un terremoto en 1998, provocó que la ciud...