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La Esperanza Derrocada

“¿Y cuánto falta para que esto acabe?”    No fue Anónimo, fueron Muchos   S eptiembre del 2018, considero que mi tercer libro, y final de la trilogía, está tardando demasiado. Para mis lectores no es de extrañar que cada artículo de mi Blog, o la mayoría de ellos, ha sido el material que ha conformado cada uno de los 2 libros anteriores, experiencias vividas, puntos de vista, una especie de “Diario de Ana Frank”, respetando la distancia, sin embargo, empeñado en dejar constancia de lo que pareciera una vida en suspenso, a veces siento que ese término es el que mejor se adapta para un pueblo o hasta una generación a la que le robaron “su momento”, al quitarle la más elemental normalidad, si es que la normalidad existe. Antes de comenzar a escribir hoy, me fui a ver cuál fue el último artículo a fin de verificar la fecha y les aseguro que quedé pasmado con el título, su narración y el tiempo transcurrido, “Exterminio, 19 años después”, tema bastante delic...

Exterminio, 19 años después

Lunes, 17/Sept/18 1er Día de Clases en Venezuela S on las 6:30 de la mañana., el Maps de Google me indica que el tiempo estimado hasta la oficina es de 39 minutos. La voz, creo que es la misma “Ariane” de Waze, agrega: El tráfico es menos denso de lo normal . - Y apenas estamos a media semana. Y pensar que cuando comencé a escribir este Blog, aquel lejano 3 de mayo del 2008, resultaba impensable ir a la oficina a esta hora. Eso significaba no menos de 2 horas de tráfico. Me desvío de mi ruta para buscar a una amiga, ya hace tiempo es una tarea más, buscarla y traerla. La desaparición del transporte público ha hecho que activemos medidas destinadas a contribuir con los afortunados que aún tienen trabajo, para que los puedan conservar. Preservar el trabajo formal es una meta, al menos mientras puedan llegar, les puedan pagar o simplemente no decidan abandonar sus trabajos para emigrar o para vegetar a fuerza de “matar tigres”, mientras esperan “bonos presi...

¡Olvídense de mi dedito morado!

“ A quella mañana amanecía como cualquier otra, con la diferencia de la terrible pesadilla, creo que en la noche me despertaba y luego me dormía y conciliaba el sueño y también la pesadilla. Era uno de esos malos sueños llenos de detalles, de sentimientos, olores, colores e imágenes. Uno de esos en los que te parece ver todo en 3D, desde afuera y a la vez eres el protagonista. Pero era solo eso, una pesadilla. Me levanto con pesadez y con el corazón apretado, siento las mejillas húmedas, evidentemente he llorado. Me incorporo lentamente y me preparo a ir al baño, lo que veo me paraliza. Sobre el sillón se encuentra extendido el mismo traje oscuro de mi pesadilla, el mismo que llevaba mientras enterraban a mi padre… Las piernas flaquean y me vuelvo a sentar en la cama. Las lágrimas vuelven a brotar intempestivamente por las mejillas mientras el pecho parece que se apretara con fuerza. No era pesadilla, mi padre había muerto…” Este verídico relato me acompaña...

Reflejos

“Todo lo que experimento es un reflejo de mí”. “El libro de los secretos ”, Deepak Chopra A penas amanece, un vaso con agua, saludo a mis perras y voy al baño. Al encender la luz me veo. Lo primero que encuentro es al espejo y mi reflejo, mi viejo, querido y muy honesto amigo, buen amigo, porque los amigos son siempre sinceros. El arbitro eterno que me enfrenta al que soy, tan diferente al que siento que soy. Desde él me mira mi yo sin máscara, con los ojos enrojecidos e hinchados, la barba crecida, el cabello despeinado. Mi yo me muestra una barba encanecida que contrasta con un cabello que se resiste a las canas, herencia de un antepasado indígena, caribe, el mismo cabello liso y negro de mi abuela Pancha. Mis hombros aún se ven firmes, pero las canas en el pecho también me delatan. Cubro con espuma la barba, develando al que seré… Hasta me parezco a Santa. Y mientras comienza el diario ...